<< Anterior     Recomienda esta nota   Recomienda esta nota
Junio  22, 2015

Entrevistas en Medios Impresos

www.lapoliticaonline.com.mx
entrevista



Los candidatos independientes no podrán romper la partidocracia

"Los candidatos independientes no podrán romper la partidocracia"
Por Milagros Oreja
El historiador analizó el escenario político y económico para la segunda mitad de la gestión de Peña Nieto.
LPO
Rodrigo González Olivares

Ampliar
Mucho antes de formar parte del panel periodístico de Carmen Aristegui, Lorenzo Meyer ya contaba con innumerables distinciones como investigador y académico. Autor de más de 27 obras publicadas y ganador de premios como el Nacional de Ciencias y Artes, el historiador saltó a la exposición masiva por su participación en el programa Noticias MVS, de donde decidió retirarse este año junto a la politóloga Denise Dresser y el académico Sergio Aguayo, cuando la emisora despidió a su colega en un contexto que aun genera polémica.
Meyer forma parte de un selecto grupo de pensadores mexicanos convocados continuamente por los medios para analizar la coyuntura socioeconómica del país. En entrevista con La Política Online, realizó un balance del sexenio de una presidencia que ya ingresa en su última mitad de mandato y repasó la realidad político-económica mexicana tras las elecciones intermedias del 7 de junio.
En estas elecciones surgió un gran impulso de los candidatos independientes. ¿Cómo piensa que será su realidad política cuando entren en ejercicio de su mandato?
Las candidaturas independientes representan una expectativa ciudadana que se fue dando, a lo largo del tiempo, con otras figuras políticas. La importancia de estos candidatos no radica tanto en ser independientes, sino en representar algo nuevo.
Es lo mismo que sucedió en 1987 con Cuauhtémoc Cárdenas y su ruptura dentro del PRI. Luego vinieron años de desilusión, seguidos por otra etapa de mucha expectativa enorme con Vicente Fox en el 2000. Su aparición significaba la posibilidad de que el PRI se hiciera historia y empezáramos una etapa nueva de la política mexicana. Pero los resultados de su mandato volvieron a sumergir a la ciudadanía en un escepticismo que cada vez es más grande.
En ese sentido, pienso que los candidatos independientes son la expectativa que les queda, aunque se sabe que no van a romper el sistema partidocrático que tenemos en el centro de nuestra vida política.
¿Cree que en todos los casos los candidatos sin partidos tienen el mismo futuro?
Para alguien de Nuevo León, por ejemplo, puede que represente algo importante tener un gobernador que no represente a ningún partido. Aunque por 33 años el Bronco haya pertenecido al partido autoritario por definición en México, ahora le reconocen que se lance en su contra, porque les recuerda a Cuauhtémoc Cárdenas en 1988. Allí se conjugaron los deseos del candidato independiente con el hartazgo de la clase dominante y del grueso de la sociedad neoleonesa y se logró su triunfo.
En otro caso, como el triunfo de Pedro Kumamoto en Jalisco, si bien tiene el mérito de haber llegado con un equipo de jóvenes que creyó en él y realizaron una campaña casi sin dinero, el puesto que logró es mucho menos importante en términos de poder que el de una Gobernación, porque este joven sólo consiguió un escaño como legislador.
Hay un abismo de distancia entre las responsabilidades de uno y del otro. Pero no creo que pueda hacer un gran cambio; pienso que es un reflejo de la situación de los jóvenes, que están sin expectativa: se pueden tomar de cualquier clavo ardiente.

¿Que buscan Miguel Ángel Mancera o Xóchitl Gálvez -por mencionar algunos ejemplos- cuando afirman que son de un partido pero no pertenecen a él?
Los norteamericanos tienen una frase muy buena: “To have the cake and eat it at the same time”. Es decir: "Comerse el pastel pero al mismo tiempo seguir teniéndolo". Eso es lo que buscan estos candidatos, aunque cualquiera se da cuenta que están ligados a un partido. Algo encuentran de positivo en decir: “Yo no soy panista”, “Yo no soy perredista”.
Y creo que lo que consiguen discursivamente es quitarle la parte mala. Simbólicamente, se corren de la corrupción de los partidos. Y en parte les funciona, sobre todo a alguien como Xóchitl. Porque cuando estuvo con Fox logró desligarse un poco a base de palabras populacheras, cosa que los foxistas no hacían. Ella desde ese momento puso su distancia, porque tiene su propio estilo. Y lo sigue teniendo ahora.
Hablando de Fox, usted en una entrevista dijo que el ex presidente “había sabido interpretar el malestar de las masas para su campaña, pero una vez en ejercicio del poder no había sabido qué hacer con él”. ¿A López Obrador podría pasarle lo mismo?
No, porque creo que Andrés Manuel ya mostró cómo ejerce el poder cuando estuvo al frente de la Ciudad de México, que es la zona políticamente más moderna y plural del país. Encabezó el equipo del Palacio de Gobierno de la Ciudad de México por varios años. Logró controlar el montón de hilos sueltos que tiene esta ciudad, en particular el de la seguridad. Tenía todos los días a las 6 de la mañana reunión con toros los responsables del DF y hacia un reporte diario. Y tomaba las decisiones in situ. Entonces, la idea de cómo ejercerá su responsabilidad ya la tenemos.
Aunque gobernar una ciudad, por más importante que sea, no es gobernar un país, ¿no?
Sí, eso también es cierto. También es cierto que no es lo mismo dirigir desde Toluca... Y Peña Nieto luego vino al Estado de México e hizo lo que ya sabemos que ha hecho. El salto cualitativo en el caso de Peña Nieto no le dio. Pero no quiere decir que le vaya a pasar lo mismo a Andrés Manuel.
¿Cuál es la propuesta económica de López Obrador?
La iglesia católica, la Coca Cola y el PRI están en todo el territorio. Por eso, enfrentarse al PRI cuando es gobierno, es muy complicado.
El plan económico que tenía se lo echaron a perder, porque estaba basado en el petróleo. Pensaba poner la renta petrolera en poder del Estado, para implementar un programa de infraestructura. Tenía pensado, por ejemplo, construir un tren rápido. Pero no como el de México - Querétaro de Peña Nieto, que no tiene mayor sentido, sino uno que le permitiera unir la Ciudad de México con la frontera norte para el traslado no de personas sino de mercancías. Obrador lo que quería era un plan sencillo pero no por eso menos útil.
Entonces, en ese contexto ¿cómo actualizará ahora el eje de su política económica?
No, yo tampoco lo conozco. La idea de rescatar Pemex se va a hacer muy difícil porque Peña Nieto en los años que le queden lo va a destruir. Entonces, llegue quien llegue, van a estar las puras empresas extranjeras y nacionales privadas, con unos contratos en donde ya se amarró el gobierno.
Sí estoy seguro en que López Obrador tiene pensado que el Estado vuelva a recuperar el papel principal de motor de la economía. No tanto como un proteccionismo, porque el tratado de Libre Comercio de América del Norte no se lo permitiría, pero si la creación de infraestructura, que hace años no se implementa en México.
¿Qué cree que representó políticamente el surgimiento de Morena?
Queda demostrado una vez más que el país no es uno, sino que México está conformado por muchos países. Hubo estados norteños en los cuales, cuando él se presentó como candidato presidencial, tuvo un respaldo importante, pero ahora su partido ni logró aparecer. Entonces, la dicotomía que hay entre la figura de Andrés Manuel y el partido nuevo en algunos territorios es interesante. Queda a la vista que es muy difícil crear un partido de la nada y enfrentarse a una estructura partidista de 85 años, que tiene cuadros en todo el país. La iglesia católica, la Coca Cola y el PRI están en todo el territorio. Y enfrentarse a ellos, cuando el PRI es el partido del Gobierno, ya no del Estado, con tanta estructura y tan viejos, es complicado.

¿Qué sucederá con PRD, según su perspectiva? ¿Supo ver el mensaje de los votantes y cambiará, o mantendrá su actual rumbo?
Una vez que estos partidos se forman son difíciles de matar, pero ya no les veo ningún futuro brillante, porque son muchos millones de pesos los que están en juego. No van a permitir que les quiten el poder que consiguieron. Pero no por gusto a la política de izquierda, porque son tan brutales como cualquier priista. Lo vi en la forma como gobernaron las delegaciones.
Entonces, ¿cuál es el futuro de un PRD que en esencia es priista, pero ni siquiera tienen el apoyo del aparato? Solo pueden apuntar a sobrevivir, pero ya no tienen la “chispa”, la convicción interna de que son el futuro. Esa convicción, en caso de que exista, la tendrá Morena, que tiene esa pasión por la política, no por la nómina o por los cheques. Usando a Weber, diríamos que viven para la política. Y el PRD vive de la política.
De cualquier manera, es difícil de compararlos porque el PRD hace dieciocho años que ocupa espacios de poder y Morena como partido aún no ha ocupado ninguno. ¿Por qué confía en que no se corromperá con el tiempo, como señala con el resto de los partidos?
No se puede confiar plenamente, pero si se puede pensar que estuvieran con la idea de corromperse, no se hubieran ido del PRD. Si lo que querían era un puesto burocrático y dinero. ¿Para qué me voy a la aventura de Morena?
A su razonamiento podría objetarlo, diciendo que ninguno de quienes hoy encabezan Morena tenía dentro del PRD los espacios de poder que podrán tener ahora con su partido propio
Sí, pero su mérito es que se arriesgaron para tenerlos. Rompieron con el PRD, y si eran oportunistas no se hubiesen arriesgado a perderlo todo: es su elemento de confianza. Haberse lanzado sabiendo que tenían en contra al PRD, al gobierno, a las clases adineradas.
¿Piensa que el Gobierno intentará relanzar su gestión o continuará sin mayores cambios hasta el recambio en 2018?
Diría que van a tratar de poner a alguien del riñón de Peña Nieto. Porque en el discurso del presidente, él esta contentísimo. Dice que todo salió a pedir de boca, que con sus aliados políticos como el Partido Verde o Nueva Alianza , van a poder tener la mayoría absoluta. Dice que eso sucedió porque “la sociedad mexicana entendió su mensaje”. Solo pueden apuntar a sobrevivir, pero ya no tienen la “chispa”, la convicción interna de que son el futuro. Esa convicción, en caso de que exista, la tendrá Morena
Si realmente él se cree lo que dice, no va a haber ningún cambio. Buscará a su sucesor dentro del PRI más cercano, dentro de todos los fraccionamientos internos. No el gobernador del Estado de México, que incluso podría decirse que son enemigos con el presidente y que se manejan de forma absolutamente cerrada, como en un bunker. Hablo de su círculo íntimo, y se me ocurre que seguramente la opción sea Luis Videgaray.
¿Cuál cree que será ahora el futuro político y económico para México?
Realmente no lo sé. Hubo un tiempo en el que si se tenía cierta claridad en la historia de nuestro país. En el régimen anterior a la revolución, la modernización durante el gobierno autoritario de Porfirio Díaz se tenía el objetivo claro de modernizar el país a como diera lugar. Con apuesta al mercado interno, al Estado como rector de la economía, al nacionalismo. El porfiriato y al revolución generó una confianza en el país. Y al fin y al cabo, tener cierta confianza en lo que uno puede ser como país no está mal, porque pareciera que la confianza solo puede ser monopolio de los países ricos. Pero ahora se administra en el día a día, no hay empleo, crece la pobreza. Como país, estamos sin brújula.


<< Anterior

   


© 2011 Lorenzo Meyer • Legales